22 noviembre 2007

Santa Cecilia: un recorrido iconográfico


Lo bueno de la Historia del arte es que podemos recurrir a ella como quien abre el album de fotos de la abuela. Mirar cómo se representaba en otro tiempo nuestra Santa Patrona, nos puede servir, no sólo para recordar lo "guapetona" que siempre ha estado, si no tambien y, por qué no, para informarnos sobre algunos aspectos culturales relacionados con la Música.
Hoy toca, como 22 de Noviembre, dedicar aunque sea un ratito a Santa Cecilia. Os propongo un breve recorrido por el "album de fotos" de la familia.



A Santa Cecilia se la suele representar tocando el órgano u algún otro instrumento musical como violonchelos, violas o violines...
Suele tener la mirada hacia arriba, con lo que nos está recordando que sus música se eleva, es decir, que pretende que sea una alabanza a Dios.

La historia cuenta que esta santa, virgen y mártir vivió en Roma en el siglo III d.C. Una crónica del siglo V cuenta que, el día de su boda con el patricio Valeriano, y mientras sonaban los instrumentos, ella dirigió una oración a Dios: "Señor, haz puro mi corazón" pasaje al que con el tiempo se dio una interpretación que dejaba suponer que la santa invocaba a Dios al son del órgano o de otros instrumentos musicales. De ahí que la nombraran santa patrona de los músicos.

Las primeras imágenes la representan con una palma en la mano (símbolo de todos los mártires), pero ya desde el siglo XIV le fue asociado un órgano portátil con lo que se la vinculó así con la Música y los instrumentos musicales.

Desde entonces ha sido habitual representarla con el semblante arrobado, es decir, con una actitud de concentración y "escucha" de las armonías celestiales. Es como si los ángeles o el mismísimo Dios le dictaran lo que tiene que tocar. Por eso en sus imágenes, santa Cecilia nunca mira partituras (que representan la música terrenal): ella está absorta en la audición interior de la música "celestial".

A partir del siglo XVII las imágenes de santa Cecilia se multiplicaron a raíz de que encontraron su tumba y los restos de esta mártir en la iglesia romana de Trastevere. Esta imagen pertenece a aquella época.

Casi siempre está acompañada de ángeles, unas veces regordotes y otras esbeltos y diligentes. Los ángeles sostienen los instrumentos, sus ropajes, los cuadernos de música en donde están reproducidos los versos de la famosa antífona Cantantibus organis, junto a las notaciones del bajo continuo. Ella no suele mirar las partituras, pero las ponen ahí para que nosotros sepamos qué música está interpretando tan bellamente.




Santa Cecilia siempre ha sido pintada con instrumentos: tocando el órgano, el violín, la viola de gamba o el laúd. Aquí aparece en un interior decorado con cortinas, paños y telas vaporosas, columnas y espejos que recrean un salón muy lujoso. Los niños rubios con las alitas juegan a su alrededor. Además parece que la santa ganó un poco de peso, era normal en esa época. Esta imagen es de Rubens, un pintor del Barroco.






Esta otra es una vidriera de las que ponen en las ventanas de una catedral. Las vidrieras están fabricadas con vidrios traslúcidos de colores, para que la luz pase a través de ellos. Por eso las vidrieras son tan bonitas y luminosas.








A mí esta es una de las que más me gustan.
Resume practicamente todas los atributos de la santa: la mirada, el angelote haciendo de atril, los ropajes de gala, el turbante con el tocado, la juventud y buena forma física de la santa... un cuadro muy bonito que está en el Louvre (París). Lo pintó en 1617 un tal Domenichino.


En este caso el instrumento representado es la viola bastarde de 7 cuerdas, dotada de una tabla de armonías con un rosetón y dos aberturas de resonancia. El mango del instrumento se acaba en una cabecita de ángel esculpida. Una maravilla de instrumento...


Este último "retrato" de Santa Cecilia está pintado por Max Ernst, un pintor surrealista de principios del siglo XX (1923). Aquí, Cecilia está representada de perfil. Está medio encerrada en una estructura de mampostería. Con ello, Max Ernst subraya la analogía entre la ceguera y los atributos habituales de la joven santa que hemos comentado más arriba (su mirada hacia arriba para representar la comunicación con la música celestial). En este cuadro del siglo XX el piano no tiene teclas, es como un piano "invisible".
La imaginación y la fantasía creadora liberan progresivamente de las representaciones iconográficas dedicadas a la patrona de los músicos. ¿Cómo la representarías tú?

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