>  Orígenes del latín
>  Latín clásico y latín vulgar. La formación de las lenguas.
  · Introducción
  · Formación del latín clásico
  · La influencia del griego
  · El latín vulgar
  · Extensión del latín vulgar
  · Cambios fonéticos
  · Cambios morfológicos
  · Las lenguas románicas
  · Particularidades
  · Hispania
>  El latín en las lenguas modernas no derivadas de él
   
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El latín en la historia
Latín clásico y latín vulgar. La formación de las lenguas. [Autoevaluación]

El latín vulgar

Bajo esta denominación, hoy en día indiscutida, se esconde un concepto no siempre claro, que intentaremos precisar ahora. El término es de indudable antigüedad, pues ya Cicerón habla en el s. I a.C. de sermo vulgaris "habla vulgar" (Cicerón, Académicas, 1, 5, 4 "… los cuales disputan sin ninguna técnica sobre asuntos puestos delante de sus ojos con un habla vulgar"). Desde el siglo XIX los gramáticos comparativistas consagraron el término.

El Concepto de latín vulgar designa habitualmente a la variedad del latín que dio origen a las lenguas románicas. Conocemos hoy, gracias a las investigaciones realizadas en los últimos siglos, que el latín del que nacieron las modernas lenguas románicas no era el latín escrito habitual que nos ha trasmitido fundamentalmente la literatura. Estas diferencias abarcan todas las facetas de la lengua.

Latín y lenguas romances
Latín y lenguas romances


En el léxico, por ejemplo, sabemos que el término usual latino equus ("caballo") no debió existir en latín vulgar, pues en las lenguas romances debemos suponer un término caballus que ha dado como resultado es. caballo, fr. Cheval, it. cavallo. Lo mismo podemos decir de ignis ("fuego"), sustituido en latín vulgar por focus ("hoguera"), como atestiguan las lenguas romances: es. fuego, cat. foc, fr. feu. Podríamos dar una prolija lista de ejemplos similares que demuestran importantísimas diferencias entre el léxico del latín clásico y del latín vulgar.

En otros planos como el fonético, morfológico o sintáctico, también podemos determinar importantes diferencias entre estas dos variedades del latín. Así por ejemplo, los romances fr. avant, ("delante"), it. dove, ("donde") o es. desde implican el uso en latín vulgar de giros preposicionales compuestos ab ante, de ubi, de ex de, etcétera.

El hecho de que dos palabras latinas, credo ("creo"), y minus ("menos") con distintas vocales tónicas hayan dado sistemáticamente en las lenguas romances el mismo resultado (fr. oi: croie, moins; es. e: creo, menos; it. e: credo, meno), induce a pensar que la diferencia del latín clásico entre i y e había desparecido en latín vulgar.

El latín vulgar refleja, pues, la lengua hablada de una población con escasa o nula tradición literaria. Por otra parte, también tiene un matiz social: el latín vulgar es la lengua de las capas sociales más bajas, frente al clásico de las capas cultas y las clases dirigentes y adineradas. En este sentido debemos notar que esta lengua popular fue también el vehículo habitual para la extensión del cristianismo en los primeros siglos de nuestra era.

Por último, con el término latín vulgar, también nos referimos a la oposición al latín urbano, añadiendo un aspecto dialectal o periférico al concepto.