Además se le atribuyen tres
obras más de sendas campañas La Guerra
alejandrina, hispánica y africana. Ninguna de ellas
parece ser de César, sino de alguno de sus
oficiales.
Su figura y valor es mucho mayor como político y
militar que como escritor, aunque también es importante,
y un gran estilista del latín. Sus obras se conciben
como anotaciones de campo, se llaman en latín Commentarii, es
decir anotaciones. Posiblemente se escriben con el fin
de ensalzar la figura de César en tercera persona. Se
escriben en un latín culto y de alto valor literario.
Pese a su Interés personal trata de ser fiel a la verdad
e incluye en su obra numerosas explicaciones
geográficas, sociológicas, técnicas como las
descripciones de los druidas, o la forma de la isla de
Gran Bretaña, ambas en la Guerra de las
Galias, etcétera.
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Salustio Nació
en el año 86 en la Sabina y murió algunos años
después de César, retirado de la vida pública.
Se
dedicó
a la política tomando partido por el bando
de César. Probablemente no escribió nada antes de
la muerte de César. Escribió tres obras: una Historiae,
‘Historias’
que conservamos sólo en fragmentos, y dos
monografías, La Guerra de
Yugurta y La Conjuración
de Catalina. |
 Crucigrama
sobre historiografía
latina
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Salustio
escoge los acontecimientos históricos que más se adecuan
a su ideario político. En el primero se narra la
sublevación de Yugurta contra Roma en Numidia. La
segunda la conjuración que Lucio Catilina preparó contra
el Estado en el año 63 a. C. Salustio compone su obra
con un estilo peculiar; rompe con los largos periodos
clásicos y abundan los arcaísmos en su obra. Su modelo
no es el mundo helenístico, sino Tucídides. Sus obras
tienen valor filosófico y
moralizador.
Nepote (100
– 25 d. C.) tiene una vida casi desconocida. Su obra
histórica se centra en las Biografías. El libro más
importante, De Viris
illustribus, o Vidas de hombre
ilustres separa los romanos de los extranjeros, se
nos ha conservado sólo en parte, casi todos extranjeros.
Sus datos históricos no son siempre correctos, busca dar
un perfil determinado del biografiado como en la vida de
Aníbal.
Tito
Livio (59 a. C. – 17 d. C.) nació en Padua
donde se educó en retórica y filosofía. Hacia el año 30
a. C., coincidiendo con la proclamación de Octavio como
Augusto, llega a Roma donde dedica su vida a la
publicación de sus historias Desde la fundación
de la Ciudad, ab urbe condita, hasta la muerte de
Druso. Gozó de la aprobación del Emperador. Esta obra se
dividía en 142 libros. De los cuales se conservan unos
pocos: La primera década, la tercera, la cuarta y parte
de la quinta. Además tenemos resúmenes – epítomes – de
todos los libros, de modo que podemos hacernos una idea
del conjunto. La obra de Livio tuvo una gran fama desde
su publicación y fue imitado todo el resto de la
Antigüedad. Son numerosos los autores que resumen su
obra. Entre estos destacan Anio Floro (s. II), Eutropio
(s. IV), Orosio (s V).
La primera década llega
hasta la tercera guerra con los sammitas, poco después
del año 300
a. C. La tercera década trata de la guerra contra
Aníbal. El resto de libros conservados llegan hasta el
año 167 a. C.
La influencia de Livio fue
muy grande y se tardarían casi cien años en volver a
encontrar en Roma historiadores de su prestigio. Esto
sucede en el cambio del siglo siguiente con dos autores
en cierta medida opuestos, pero que narran los mismos
acontecimientos históricos de los primeros decenios del
Imperio.
Tácito (56 –
117?) debió nacer hacia el año 56 d.C. en la Galia
narbonense. Se formó como orador en Roma y
casó con la hija de Julio Agrícola, que fuera gobernador
de Britania. Se dedicó a la política desde la época de
los Flavios y alcanzó sus más altos honores con Trajano.
Sus obras se dividen en dos grupos las menores: Agrícola, Germania
y el Diálogo
de los oradores, y las mayores: Las Historias y
Los Anales.
En la primera hace una
biografía elogiosa de su suegro. Es una mezcla de
biografía, monografía histórica y laudatio o
discurso encomiástico fúnebre. La segunda obra es una
Monografía sobre geografía, historia y etnografía de los
germanos. La tercera es una obra diferente del resto. En
ella se recogen tres diálogos entre oradores que debaten
sobre aspectos de la oratoria.
En las Historias narra Tácito los
acontecimientos sucedidos bajo los Flavios (69-96 d.
C.). Se puede ver la influencia de Salustio. La última
parte de la obra está perdida. Habla de tiempos de los
que fue testigo directo.
En los Anales se narra
desde el final de Augusto hasta el de Nerón, el periodo
justo anterior al de sus Historias.
También la parte final de la obra se perdió.
Como historiador siguió a
Salustio, como senador participó de la vida pública, al
contrario de Tito Livio o Nepote que estuvieron al
margen. Pero sus fuentes son autores perdidos. Su
ideario político trasmitido en su obra es muy importante
e innovador. Su lengua es de una elegancia extrema, con
una concisión suprema que hace la comprensión muy
difícil.
Su influencia se hizo notar
sobre todo en autores de la Ilustración como en
Montesquieu o Rousseau.
Suetonio es
el último gran historiador al que nos vamos a referir.
De su vida sabemos poco. Debió nacer en torno al 69,
procedente de África. Debió morir entre 130 y 140. De su
obra conservamos La vida de los doce
Césares y sólo en parte La vida de
gramáticos y rétores. Su obra fundamental trata de
las vidas de los primeros emperadores desde Julio César
hasta Domiciano al final del s I d. C.
Las narraciones de las
vidas de los emperadores están salpicadas de anécdotas
referidas a la vida privada mezclada con aspectos
públicos, pero dibuja un semblante definido de cada
emperador. La biografía de Suetonio se contrapone en
cierta medida a la historia de Tácito.
Otros
historiadores. En el siglo III y
siguientes los historiadores más notables recogen y
resumen las ideas e historias de los autores anteriores.
Tenemos por un lado los llamados ‘Escritores de la
historia augusta’ narran la biografía desde Adriano
hasta Diocleciano a finales del siglo III. Los autores
de resúmenes son los otros representantes de este
periodo como Floro, Aurelio Víctor, Eutropio, Festo,
Orosio,
etcétera.