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Roma y su legado
Los géneros literarios y su influencia [Autoevaluación]

Historiografía

Los primeros historiadores latinos de los que tenemos noticia empezaron a escribir unas historias en forma de Annales en el último tercio del siglo III a. C. Estos relatos históricos se redactan a menudo en griego. Tal es el caso del analista Fabio Píctor, primero del que tenemos noticia.

Historiadores
Historiadores latinos

Las obras históricas recibían este nombre debido a que el Pontífice Máximo, jefe religioso en Roma, escribía unos Annales en los que anotaba los hechos notables asociados a los magistrados de la ciudad en orden cronológico.

En torno al comienzo del siglo siguiente se desarrolla la historiografía en Roma con dos autores contrapuestos; por un lado tenemos a Catón el censor, que compone una obra en latín  llamada Origines, de la que sólo conservamos fragmentos. Por otro lado Polibio, un esclavo griego que entre en el círculo de los Escipiones y escribe una Historia desde el comienzo de las Guerras púnicas hasta sus días en griego. Después de Catón los analistas escriben en latín. Las fuentes de estos primeros analistas son orales, basadas en leyendas a menudo. Los analistas continuaron el resto del s. II a C. y el primero hasta la época de Sila, en la que nacen los primeros grandes autores que cambian el rumbo de la historiografía latina, César y Salustio.

Con estos dos autores comienza la historiografía del periodo clásico, en el que además de buscar la narración de la verdad, se persigue darle valor estético a la obra historiográfica.

César (100 – 44 a. C.) compone dos libros de Historia sobre dos de sus campañas militares más importantes: La Guerra de las Galias, acaecida entre el 58 y 52 a. C., y La Guerra Civil sucedida entre los años 49 -48 a. C.

Características de los historiadores
Historiadores y características


Busca historiadores

Además se le atribuyen tres obras más de sendas campañas La Guerra alejandrina, hispánica y africana. Ninguna de ellas parece ser de César, sino de alguno de sus oficiales.  Su figura y valor es mucho mayor como político y militar que como escritor, aunque también es importante, y un gran estilista del latín. Sus obras se conciben como anotaciones de campo, se llaman en latín Commentarii, es decir anotaciones. Posiblemente se escriben con el fin de ensalzar la figura de César en tercera persona. Se escriben en un latín culto y de alto valor literario. Pese a su Interés personal trata de ser fiel a la verdad e incluye en su obra numerosas explicaciones geográficas, sociológicas, técnicas como las descripciones de los druidas, o la forma de la isla de Gran Bretaña, ambas en la Guerra de las Galias, etcétera.

Salustio Nació en el año 86 en la Sabina y murió algunos años después de César, retirado de la vida pública.  Se dedicó  a la política tomando partido por el bando de César. Probablemente no escribió nada antes de la muerte de César. Escribió tres obras: una Historiae, ‘Historias’  que conservamos sólo en fragmentos, y dos monografías, La Guerra de Yugurta y La Conjuración de Catalina.

Crucigrama sobre historiografía latina
Crucigrama sobre historiografía latina


Salustio escoge los acontecimientos históricos que más se adecuan a su ideario político. En el primero se narra la sublevación de Yugurta contra Roma en Numidia. La segunda la conjuración que Lucio Catilina preparó contra el Estado en el año 63 a. C. Salustio compone su obra con un estilo peculiar; rompe con los largos periodos clásicos y abundan los arcaísmos en su obra. Su modelo no es el mundo helenístico, sino Tucídides. Sus obras tienen valor filosófico y moralizador.


Nepote
(100 – 25 d. C.) tiene una vida casi desconocida. Su obra histórica se centra en las Biografías. El libro más importante,  De Viris illustribus, o Vidas de hombre ilustres separa los romanos de los extranjeros, se nos ha conservado sólo en parte, casi todos extranjeros. Sus datos históricos no son siempre correctos, busca dar un perfil determinado del biografiado como en la vida de Aníbal.
  

Tito Livio (59 a. C. – 17 d. C.) nació en Padua donde se educó en retórica y filosofía.  Hacia el año 30 a. C., coincidiendo con la proclamación de Octavio como Augusto, llega a Roma donde dedica su vida a la publicación de sus historias Desde la fundación de la Ciudad, ab urbe condita, hasta la muerte de Druso. Gozó de la aprobación del Emperador. Esta obra se dividía en 142 libros. De los cuales se conservan unos pocos: La primera década, la tercera, la cuarta y parte de la quinta. Además tenemos resúmenes – epítomes – de todos los libros, de modo que podemos hacernos una idea del conjunto. La obra de Livio tuvo una gran fama desde su publicación y fue imitado todo el resto de la Antigüedad. Son numerosos los autores que resumen su obra. Entre estos destacan Anio Floro (s. II), Eutropio (s. IV), Orosio (s V).

La primera década llega hasta la tercera guerra con los sammitas, poco después del año 300  a. C. La tercera década trata de la guerra contra Aníbal. El resto de libros conservados llegan hasta el año 167 a. C.

La influencia de Livio fue muy grande y se tardarían casi cien años en volver a encontrar en Roma historiadores de su prestigio. Esto sucede en el cambio del siglo siguiente con dos autores en cierta medida opuestos, pero que narran los mismos acontecimientos históricos de los primeros decenios del Imperio.

Tácito (56 – 117?) debió nacer hacia el año 56 d.C. en la Galia narbonense. Se formó como  orador en Roma y casó con la hija de Julio Agrícola, que fuera gobernador de Britania. Se dedicó a la política desde la época de los Flavios y alcanzó sus más altos honores con Trajano. Sus obras se dividen en dos grupos las menores: Agrícola, Germania y el Diálogo de los oradores, y las mayores: Las Historias y Los Anales.

En la primera hace una biografía elogiosa de su suegro. Es una mezcla de biografía, monografía histórica y laudatio o discurso encomiástico fúnebre. La segunda obra es una Monografía sobre geografía, historia y etnografía de los germanos. La tercera es una obra diferente del resto. En ella se recogen tres diálogos entre oradores que debaten sobre aspectos de la oratoria.

         En las Historias narra Tácito los acontecimientos sucedidos bajo los Flavios (69-96 d. C.). Se puede ver la influencia de Salustio. La última parte de la obra está perdida. Habla de tiempos de los que fue testigo directo.

En los Anales se narra desde el final de Augusto hasta el de Nerón, el periodo justo anterior al de sus Historias. También la parte final de la obra se perdió.

Como historiador siguió a Salustio, como senador participó de la vida pública, al contrario de Tito Livio o Nepote que estuvieron al margen. Pero sus fuentes son autores perdidos. Su ideario político trasmitido en su obra es muy importante e innovador. Su lengua es de una elegancia extrema, con una concisión suprema que hace la comprensión muy difícil.

Su influencia se hizo notar sobre todo en autores de la Ilustración como en Montesquieu o Rousseau.


Suetonio
es el último gran historiador al que nos vamos a referir. De su vida sabemos poco. Debió nacer en torno al 69, procedente de África. Debió morir entre 130 y 140. De su obra conservamos La vida de los doce Césares y sólo en parte La vida de gramáticos y rétores. Su obra fundamental trata de las vidas de los primeros emperadores desde Julio César hasta Domiciano al final del s I d. C.

Las narraciones de las vidas de los emperadores están salpicadas de anécdotas referidas a la vida privada mezclada con aspectos públicos, pero dibuja un semblante definido  de cada emperador. La biografía de Suetonio se contrapone en cierta medida a la historia de Tácito.

Otros historiadores. 
En el siglo III y siguientes los historiadores más notables recogen y resumen las ideas e historias de los autores anteriores. Tenemos por un lado los llamados ‘Escritores de la historia augusta’ narran la biografía desde Adriano hasta Diocleciano a finales del siglo III. Los autores de resúmenes son los otros representantes de este periodo como Floro, Aurelio Víctor, Eutropio, Festo, Orosio, etcétera.