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Este género poético abarca formas y
temas muy variados. Quizá el hilo conductor de sus
contenidos sea la órbita privada del ser humano, en
contraste con la épica en la cual la temática está
marcada por el ámbito público o social del hombre. La
poesía tocada al son de la lira, de donde recibe su
nombre, también nació en la época arcaica en Grecia. Sus
temas están en la órbita de lo íntimo y lo personal. Se
pueden distinguir subgéneros como la lírica monódica
ejecutada por un solista y la coral por un coro.
En Roma existían desde los
orígenes cantos religiosos y rituales conocidos como
carmina o "cantos". Entre los fragmentos más
antiguos del latín están algunos de estos como el de Los hermanos
arvales, un canto de carácter religioso, de
contenido difícilmente
interpretable.
Aparte de estos retazos, no
se conservan poemas de tema original romano. Toda la
lírica romana está inspirada en la griega. En Roma se
compuso para ser recitada, no cantada como en Grecia en
época arcaica.
Catulo
Destaca de la época
anterior a la Guerra Civil, autor de un libo de poemas,
renovador de la poesía latina. Tuvo una vida breve.
Nació en 84 a. C: en Verona, enseguida se traslado a
Roma alejado de la vida pública y entregado al arte
poética. Murió hacia el año 54 a. C. antes de cumplir
los treinta años. Imita los modelos alejandrinos y la
lírica eolia de Safo. Catulo pertenece al grupo llamado
los neotéricos, que fue un grupo de poetas que renuevan
el género en Roma.
Cultiva todo tipo de
poesías, epilios, poemas de tema mitológico, sátiras,
poemas amorosos. Destaca su serie dedicada a Lesbia,
pseudónimo de su amante. Fue innovador en el tipo de
versos y en otros aspectos formales.
Una generación después de
los neotéricos,
llega a Roma la generación de poetas más importantes de
la literatura latina. Veamos los más
importantes.
Virgilio
Nació en Mantua el año 70
a. C. y muere en Roma el 9 a. C. Escribe su
primera obra, las
Bucólicas o Églogas en torno al año 41 a. C., casi
quince años después de la muerte de Catulo. Imita a
Teócrito y consigue un éxito arrollador en la Roma
previa a la victoria de Augusto. Son un conjunto
de diez poemas extensos de entre 63 y 109 versos. Bajo
el tema pastoril hay múltiples referencias a su tiempo,
como la confiscación de tierras o los éxitos de Augusto.
Este último es ensalzado el la Bucólica IV en la que se
habla de un niño que inaugurará una nueva edad de oro.
Se han dado múltiples
interpretaciones.
La publicación de esta obra
le dio en vida una fama inmensa a Virgilio, quien estuvo
bajo la protección de Mecenas.
Su segunda obra, también de
título griego, fue Las Geórgicas.
La escribió ya en el retiro de Campania que le había
proporcionado su protector Mecenas. El título hace
referencia a la actividad de los campesinos. La obra se
divide en cuatro libros y es de difícil encaje en
cualquier clasificación se suele considerar un poema
didáctico que entronca con la tradición de Hesíodo
abierta en sus Trabajos y días.
Pero no hay ningún modelo claro, como lo fue Teócrito
para las Bucólicas. Es una obra técnicamente impecable.
Los contenidos que trata son los trabajos propios del
campo, de cada estación, mezclado con invocaciones a
dioses y dedicatorias a Mecenas.
Horacio (65 – 8
a. C.)
Entró de la mano de
Virgilio en el círculo de Mecenas en el año 38 a. C. Su
obra se clasifica en dos grupos: por una lado tenemos
las Odas y
los Epodos o
Yambos y por otro las Epístolas y Sermones o Sátiras.
Desarrolló la métrica eolia en latín, que había
usado escasamente Catulo. Sigue los modelos griegos de
la lírica arcaica como Arquíloco y Safo, pero también
los poetas helenísticos como Calímaco y los latinos como
Catulo y Lucilio. Cuenta, pues con una amplia y variada
colección de fuentes literarias. Con sus Odas y sus Epodos, se
alcanzan las más altas cotas de la poesía lírica de
todos los tiempos.
En los Epodos y Sermones
ataca a personajes de la vida pública, pero con más
moderación que Arquíloco. Renueva la sátira comenzada
por Lucilio en los Sermones,
tampoco se puede permitir un crítica mordaz a su
sociedad. Las invectivas se lanzan a personas sin
entidad: Tigelio, etc.
Hacia el año 23 a. C.
publica Horacio sus Odas, su obra
posiblemente de más eco. Imita a los líricos eolios:
Safo y Alceo, no sólo en la forma –usa sus versos- sino
en los contenidos y el estilo. También a Anacreonte,
Baquílides y Píndaro. Sus temas son tradicionales, él
mismo no suele aparecer a penas en sus obras. El libro IV de
esta obra apareció varios años
después.
Su siguiente obra fue Las epístolas.
Compuesta en dos libros a esta obra ae agrega la llamada Epístola a los
Pisones o Arte Poética.
El emperador Augusto le
encargó un himno para celebrar la paz, es el Carmen
Saeculare.
Después de Virgilio ha sido
el poeta latino más seguido e imitado. En España
destacan San Juan de la Cruz, Góngora,
etc.
Elegía
Dentro de la lírica
conviene señalar un subgénero que tuvo una especial
significación en Roma; se trata de la elegía. La
distinguen los temas: generalmente la expresión del
dolor como profundo sentimiento humano, pero también,
como siempre la forma: el dístico elegíaco es la estrofa
propia de este género. Tibulo compone
una obra, Elegías y
Propercio en una obra dividida en cuatro libros cultivan
la elegía ambos en la época de Augusto. Destaca la
referencia a temas casi exclusivamente privados, sin
referencias a la vida pública que se dieron en los otros
poetas coetáneos. Ovidio, con una vasta obra poética
trata entre otros el género de la elegía en sus Pónticas y sus Tristia.
Ovidio (43 a.
C. – 19 d. C.)
Nació en Sulmona en una
familia acomodada. Tuvo una producción poética muy
abundante. Su primera obra fue una elegía amorosa: Los Amores.
Después escribe Las Heroidas en
la que famosas heroínas escriben a sus amados ausentes,
como Medea a Jasón (12) o Penélope a Ulises (1). A
continuación escribe El arte de amar
y Remedios para el
amor. Constituyen estas obras sus elegías eróticas.
Los Fastos y Metamorfosis
constituyen dos obras poéticas narrativas a de contenido
mitológico. La primera hace referencia a la tradición
romana de exponer las fiestas y actos del calendario.
Solo conservamos los seis primeros libros
correspondientes a los seis primeros meses del año. La
segunda obra en quince libros expone transformaciones
mitológicas, añadiendo algún personaje contemporáneo,
como la apoteosis de César.
Desde el exilio escribió
sus Tristia
y sus
Pónticas.
Poco
después murió a orillas del Mar Negro, Pontus Euxinus,
en latín que da nombre a esta última obra. Ovidio fue
muy seguido durante toda la Edad Media y Renacimiento en
toda Europa, como atestiguan en Italia Ariosto o en
Portugal Camoens.
Sátira Otro
subgénero que en Roma se cultivó también fue el de la
sátira, genuinamente romana, cuyos representantes más
egregios fueron Persio y Juvenal (s I d. C.). Es un
género mixto en el que se emplea el hexámetro dactílico
con finalidad crítica, a menudo ácida. Aunque hemos
citado los dos representantes más conocidos, también
cultivo el género satírico Horacio. El creador del
género tal como lo conocemos fue Lucilio.
Persio (34 – 62
d. C.) y Juvenal
(67 – 127 d. C.)
Aunque de generaciones
sucesivas, estos dos autores pertenecen a una misma
época literaria y cultivan un género común: La sátira.
Persio compone una obra, Sátiras, siguiendo los ejemplos
de Lucilio y Horacio. De la segunda mitad
del siglo I d. C. también destaca Juvenal en el s. I d.
C. creador del famoso tópico mens sana in corpore
sano (10, 357). Nacido en Aquino hacia el 67
d. C y muerto hacia el 127 d. C. Compuso dieciséis
sátiras en cinco libros. Nos presenta una critica a las
costumbres de la alta sociedad
romana.
La lírica clásica inventa o
populariza muchos de los tópicos literarios a que
recurren los poetas de tiempos posteriores, el odio y amo de Catulo, el beatus ille, el
carpe diem de
Horacio, por citar algunos.
Marcial (s. I
d. C. 40 – 104 d. C.)
Un subgénero lírico lo
constituye el epigrama, que cultivó en Grecia sobre todo
Calímaco (s. IV a. C.) y en Roma el hispano romano de
Bílbilis (Calatayud hoy) Marcial. En este género se
buscan las composiciones breves de carácter a menudo
invectivo. Recibe el nombre de la palabra griega
epigrama, que significa inscripción, por la brevedad.
Son poemas cortos, a veces de sólo dos versos. Su verso
más numeroso es el dístico elegíaco. En español han
seguido y renovado el género entre otros el nicaragüense
Ernesto
Cardenal (Granada,
1925). |