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El léxico latino
Latín, castellano y lenguas romances [Autoevaluación]

Los cambios morfológicos

Reducción de la declinación y los géneros

Cada nombre latino disponía de una rica variedad de formas para expresar distintas funciones sintácticas, además del género y el número, a este conjunto de formas de un nombre lo llamamos declinación y a cada uno de los elementos caso. El latín clásico disponía de cinco modelos o declinaciones y de seis casos. La declinación permite determinar la función sintáctica de los sustantivos, pronombres y adjetivos en la oración. La paulatina pérdida de la flexión nominal o declinación es probablemente el fenómeno lingüístico más importante que sucede en relación con el latín vulgar. El sistema del latín clásico, que disponía de seis casos, perdió muy pronto el vocativo, después el ablativo. Siguieron el genitivo y dativo, para terminar en la única oposición nominativo-acusativo.

En fase prerrománica desaparece por completo. Esta simplificación se suplió con el uso de preposiciones y el orden oracional como elementos que determinan la función sintáctica en la frase, tal y como sucede en las lenguas románicas actuales.

En general las lenguas románicas occidentales, forman los nombres a partir del acusativo, como vemos en hominem > hombre frente a las orientales que los forman a partir del nominativo, como vemos en homo > it. Uomo.

Esto explica el plural con s en las lenguas occidentales, frente al plural en i – e de las orientales.

Paralela a la simplificación del número de casos corrió la del número de modelos, de las cinco declinaciones del latín clásico se pasó a tres. Así las palabras de la cuarta pasaron a la segunda partus > parto, manus > mano, cornu > cuerno. Las de la quinta a la primera materies > materia > madera, dies > día.

A la vez que se reducía el número de casos y modelos, fue desapareciendo paulatinamente el género neutro, pasando los sustantivos que poseían este género a masculinos o femeninos. Así tenemos de una palabra neutra latina a veces una masculina, a veces una femenina, a veces las dos. Así tenemos lignum > leño, pero ligna > leña. Otras veces la palabra neutra latina ha dado una masculina en unas lenguas y femenina en otras, como lacte >  es. leche (f.), gal-por. leite (m.)

Simplificación de  la conjugación

En el caso de la conjugación, la reducción no supuso la pérdida del sistema latino, que se mantiene en sus fundamentos en algunas lenguas románicas como las hispánicas. Pero sí hubo algunos cambios importantes. De entre estos destacamos la pérdida de la voz pasiva con desinencias propias. Algunas formas de los verbos latinos se ponían en voz pasiva con unas desinencias personales específicas, sin necesidad de verbos auxiliares. También se perdieron algunos tiempos y formas personales, y otros modificaron su valor. Por ejemplo el pretérito pluscuamperfecto latino pasó a pretérito imperfecto de subjuntivo: lat. fuerat (“había sido”) > es. fuera.

En las lenguas románicas el futuro se desarrolla a partir de una perífrasis con en verbo habere. De dicere habeo > dir he > diré.

Paralelamente se desarrollan otras formas sintéticas a partir de formas perifrásticas existentes en latín vulgar como demuestra que sean panrománicas, como la perífrasis de voz pasiva con ser, o la perífrasis del perfecto con habere.

Igual que en la declinación hubo una reducción de los modelos o conjugaciones. En francés o italiano hay cuatro de los cinco modelos originales latinos, en español en cambio sólo tres.