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Roma y su legado
El derecho romano [Autoevaluación]

El renacer de la monarquía (siglos XI-XV)

En la Alta Edad Media los monarcas habían luchado por afirmar su poder frente a la creciente influencia de la nobleza. Los reyes tenían grandes dificultades a la hora de aplicar sus leyes en territorios fragmentados, regidos por lazos de fidelidad y enfrentados en continuas guerras en las que no siempre eran los más fuertes.

En estas circunstancias era casi imposible hablar de estados, puesto que ni siquiera los límites territoriales sobre los que se ejercía el poder de los monarcas estaban claramente definidos.

Por eso, el redescubrimiento del derecho romano en la Universidad de Bolonia a partir del siglo XI resulta vital no solo para la supervivencia de los reyes, sino para la configuración de los estados modernos.

Hasta ese momento, solo el apoyo de la Iglesia, la tradición y la fuerza sostenían a los monarcas. A partir de ahora contarán con un nuevo y sólido argumento: el ejercicio de las regalia  que no habían de ceder a nadie.

En este sentido destacaremos la figura de Juan de Salisbury, que en el siglo XII, escribe un tratado llamado Policraticus en el que realiza una reflexión sobre el poder.

Los Regalia
Los Regalia

Aunque el autor es un clérigo y defiende la sumisión a los consejos de la Iglesia, ya habla de un estado laico cuya cabeza debe ser el rey. Pero a las teorías que recuperaban el papel esencial del estado en la administración de los hombres, habrá de sumarse a partir del siglo XIII la reintroducción en Occidente de la filosofía aristotélica, que promueve la valoración de lo político en si mismo, al margen de consideraciones religiosas. Así, el propio Santo Tomás de Aquino reconoce a la monarquía como forma ideal de gobierno compatible con algunos principios democráticos. Otros comentaristas de la obra aristotélica irán más lejos. Es el caso de Remigio di Girolami, que llega a escribir: "si no eres ciudadano no eres hombre, porque el hombre por naturaleza es un animal cívico...."

Pero no solo las ideas apoyaban a los reyes. El crecimiento de las ciudades, el desarrollo del comercio y la aparición de la burguesía como nueva clase social incompatible con la vieja estructura del feudalismo demandaban la ruptura con los viejos modelos.