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  · La Península Ibérica: la dominación romana
  · La Península Ibérica: la Alta Edad Media
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Roma y su legado
El derecho romano [Autoevaluación]

La Península Ibérica: la Alta Edad Media

La Península Ibérica fue ocupada, a partir de mediados del siglo V d.C., por pueblos bárbaros entre los que destacaban los suevos y los visigodos. Estos últimos no unificarán el territorio hasta casi un siglo después.
En el año 476 el rey Eurico publicó un Código de clara influencia romana, quizás en un intento de la frágil monarquía de asentar sus estructuras en el pasado clásico. El rey se rodeó de juristas, entre ellos León de Narbona o Marcelino, para crear un texto que sirviera a todos sus súbditos. Esta ley también es conocida como Lex Romana Visigothorum.

Más tarde Alárico II promulgará un Breviario, que contenía selecciones de constituciones del emperador Teodosio, adaptaciones de las Instituta de Gayo y Sentencias de Paulo. El Breviario estaba dirigido a la población romana del reino, en un intento de atraerla hacia la administración visigoda.

Sin embargo, pese a los intentos legales de la monarquía, la población goda y la hispanorromana permanecían separadas y contaban con órganos de administración y de justicia diferentes. No será hasta el 589 d.C.cuando se produzca la unificación jurídica. Pero esta vez no será el concepto de ciudadanía o de derecho común el que lo consiga, sino la conversión al catolicismo del rey Recaredo en el III Concilio de Toledo. A partir de entonces los diferentes grupos de población tendrán instituciones comunes.

Fruto de esta unión será el código del rey Recesvinto, el Liber Iudiciorum, compuesto por la acumulación de materiales antiguos y recientes. Este Libro de los Juicios o de los Jueces recoge un conjunto de leyes, emanadas del derecho romano y de los concilios de la Iglesia de Toledo, que serían las únicas válidas a partir de ese momento.

A partir del año 711 el reino visigodo se derrumba y la mayor parte de la Península pasa a ser musulmana bajo la administración de gobernadores dependientes del Norte de África y de Damasco. Entre la población cristiana, y a lo largo de la Edad Media, se conservará el Liber Iudiciorum.

Cuando los reinos cristianos empiecen su expansión desde el Norte utilizarán las leyes de Recesvinto como soporte legal. El antiguo Liber se conocerá, en lengua romance, como Fuero Juzgo, pero el nuevo derecho apenas tendrá el eco de lo romano, basándose más bien en las relaciones privadas y en la tradición.