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Roma y su legado
La vida cotidiana [Autoevaluación]

La alimentación

La gastronomía evolucionó mucho a lo largo de los años, especialmente a partir del siglo II a.C., en que se introducen alimentos provenientes de lugares lejanos que rompían la austeridad de la dieta republicana.

La alimentación básica constaba de vino, miel, sal, garum, aceite, huevos legumbres... pero el pan era un alimento para clases acomodadas, que no se introduce hasta una fecha relativamente reciente (171 a.C.).

A partir de entonces se añadirá fermentum o levadura a la harina, aunque también existía un pan menos fermentado. Los romanos solían tomar polenta o pulmentum, una especie de pasta a base de agua y harina como alimento principal.


Una receta de cocina romana: el potaje de Apicio

Tres eran las comidas básicas. En el ientaculum o desayuno se tomaba pan con ajo untado, sal y, en ocasiones, huevos, leche, miel o algún fruto seco. El almuerzo o prandium era ligero y consistía en legumbres, pescado, frutas del tiempo y las sobras de la cena anterior. La cena era la comida principal. Hasta el siglo II consistía en polenta y otros alimentos tradicionales que los comensales tomaban sentados en banquetas alrededor de una mesa.

Prepara una comida romana
Prepara una comida romana

Sin embargo, a partir de ese siglo la cena se consume en triclinios, con los comensales recostados sobre su brazo izquierdo. Así, esta comida se convertirá en un auténtico ritual, que reúne a la familia, y puede prolongarse durante horas:

  • primero con un GUSTUS o entrantes destinados a despertar el apetito a base de ensaladas, aceitunas, ostras, pescado en salazón y muslum o vino mezclado con miel.
  • Después la PRIMA MESA con varios platos de carne o pescado y vino, generalmente mezclado con agua caliente (la mezcla del agua y del vino, como ocurría en Grecia, se hacía en una crátera).
  • Por último la SECUNDA MESA  consistía en la ingestión de fruta, dulces o frutos secos, con más vino dulce.

Después de la cena comenzaba lo que conocemos como sobremesa. Era la comissatio o velada, en la que se sucedían juegos, danzas, música y otros actos que, a menudo, se volvían más atrevidos según avanzaban la noche y los efectos del vino.

Al no utilizarse los cubiertos, salvo la cuchara, la comida se tomaba con la mano derecha, mientras que la izquierda sujetaba la vajilla, a la que sí se daba un gran valor.


La comida diaria

No obstante todo lo expuesto, hay que recordar que la mayor parte de la población no vivía en casas con capacidad para disponer de triclinios donde recibir a la familia o a los invitados. Por el contrario, los habitantes de las insulas solían hacer gran parte de sus comidas en las tabernae o figones al aire libre que se podían encontrar en cualquier vía pública de las grandes ciudades.

Por debajo de ellos la PLEBS FRUMENTARIA constituía una masa de cientos de miles de personas, solo en Roma, que debía ser mantenida por el Estado.