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Roma y su
legado Sinopsis histórica [Autoevaluación]
El Bajo Imperio romano (193-476 d.C.
)
Crisis A lo
largo del s. III el imperio entró en un periodo de
anarquía en el que se sucedieron
emperadores elegidos
por el ejército. La dificultad para gobernar un
territorio tan extenso, la belicosidad de los pueblos
fronterizos, la crisis económica y las ambiciones
personales de algunos militares desencadenaron un
proceso de inestabilidad y decadencia. |
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El dominado
A finales
del s. III la situación obligó al
emperador Diocleciano a dividir el Imperio
en cuatro zonas tetrarquía . Sin embargo la
presión de los pueblos fronterizos era imparable.
Por el este se independizaron los partos,
mientras que al norte y al oeste
los germanos invadían y saqueaban algunas zonas
del Imperio. El Imperio se convirtió en una
monarquía absoluta (Dominado) que llegó incluso a la
divinización del emperador. A principios del s. IV
la situación seguía siendo tan precaria que el emperador
Constantino trasladó la capital desde Roma a la
antigua Bizancio rebautizada como Constantinopla. La
pobreza e inseguridad del Bajo Imperio provocó un
desmantelamiento de la civilización romana en la región
occidental que pasó de urbana, comercial y
pagana, a rural, autosuficiente y cristiana.
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El final de
Roma
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En el año 395, el
emperador Teodosio dividió el
Imperio entre sus 2 hijos por el temor a que los
problemas de la parte norte y occidental se
extendiesen por todo el Imperio. Teodosio dejo a
su primogénito Arcadio Oriente, y a su hijo
menor Honorio, Occidente. |
 Escucha a
los emperadores
romanos
| La
parte occidental se fue desintegrando en numerosas
naciones gobernadas por pueblos germanos. Finalmente, en el año
476 Odoacro conquistó Roma poniendo fin al Imperio.
Mientras tanto el Imperio romano de Oriente seguía
siendo una zona rica, poblada y estable que sobrevivió
con el nombre de Imperio Bizantino durante casi mil años
más, aunque su período de máximo esplendor fue en
el s. VI bajo el emperador Justiniano.
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