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Una de las
finalidades de la asignatura de latín es la de acceder
al legado cultural que nos trasmitió Roma. Es
indudable que este acervo ha llegado hasta nosotros a
través de los textos.
Aunque tengamos
muy en cuenta el adagio italiano traduttore,
traditore, “el traductor es un traidor” y procuremos
en la medida de lo posible acercarnos a los textos
latinos en la lengua de Rómulo, es imprescindible por la
magnitud de la tarea que aquí se plantea recurrir a las
versiones en español.
Por otro lado
seleccionar en unas pocas páginas lo más importante de
la cultura de la Roma antigua es otra labor mil veces
abordada y que siempre admitirá críticas, relecturas y
nuevos planteamientos.
Hemos querido
aportar mediante esta selección por un lado un variado
conjunto de ideas de los romanos sobre temas diferentes
relacionados con la vida pública y privada de los
ciudadanos.
Pero también nos
ha parecido interesante una selección de textos de
interés eminentemente literario, como aquellos que
recogen algunos famosos tópicos literarios tantas veces
remedados en la literatura occidental. Me estoy
refiriendo, por ejemplo, al beatus ille,
horaciano.
Siguiendo
este doble criterio hemos escogido este grupo de textos
a la fuerza incompleto y discutible. Cuando nos ha sido
posible, hemos acudido a la traducción de una autoridad
reconocida, pero esto no ha sido posible siempre.
Algunos textos, que aún no han sido vertidos a nuestra
lengua en una edición pública, o no hemos podido
disponer de ella, han sido incluidos con nuestra
traducción. |