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Los textos latinos y su
interpretación Iniciación en las técnicas de
traducción [Autoevaluación]
El diccionario
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Pese a que el
diccionario es un instrumento necesario en la traducción
recomendamos no usarlo hasta no haber completado el
método expuesto anteriormente. Sólo lo usaremos en esta
primera fase para aclarar dudas sobre la morfología o
sintaxis de algunas palabras; por ejemplo para comprobar
si un verbo es transitivo o deponente. Las cuestiones
semánticas –que son las que más preocupan a los que
comienzan con el latín- se dejarán para un momento
posterior. Para poder manejar con provecho el
diccionario hay que dominar la fonética y sobre todo la
morfología, por ello no es recomendable usarlo en los
primeros meses de aprendizaje más que en pequeñas
dosis.
En el
diccionario
se trata de buscar la solución al problema de la
traducción. Es cierto, algunas veces esta o aquella
frase de César o de Virgilio aparece escondida entre las
definiciones del diccionario y traducida completa. Pero
esto sucede pocas veces, normalmente la traducción no
aparece en el diccionario. El diccionario es una
herramienta. Como todas se debe aprender a usar, en caso
contrario no sólo es inútil, sino
contraproducente.
Desde aquí
recomendamos la lectura sosegada del prólogo del
diccionario que suele aclarar muchos aspectos
relacionados con el manejo. También recomendamos tener
siempre a la vista la lista de abreviaturas hasta que
estemos seguros de su significado. El uso de
abreviaturas es constante en los diccionarios para
aligerar su tamaño.
Organización de las palabras en el
diccionario
En el
diccionario latino las formas de las palabras que sirven
de entrada no coinciden con las del español. Cada una de
las entradas se llama en lexicografía lema . La
configuración es la siguiente:
-
Los verbos aparecen en primera
persona del singular del presente de indicativo, en
vez de en infinitivo. Así el verbo 'ser' aparece como
sum. Después se informa sobre la morfología del
verbo, esto es, la manera de conjugarlo. Se da su
enunciado o en su caso, la conjugación que sigue. Por
ejemplo: rego, -is, –ere, rexi, rectum o bien
rego, (3) rexi, rectum.
-
Las formas irregulares suelen
tener una entrada propia, pero en las formas
conjugadas aparecerá la forma de primera persona del
singular solamente del tiempo base de cada uno de los
temas, es decir, del presente y del pretérito
perfecto. Así para localizar tuleras (2ª
persona del singular del pretérito pluscuamperfecto
del verbo fero 'llevar') se habrá de buscar
tuli, 1ª persona del singular correspondiente
al tiempo irregular.
-
Recordamos que no hay entradas para
ninguna de las muchas formas, personales o no, de la
rica conjugación latina que habrá que
conocer.
-
Los sustantivos aparecen en
nominativo singular. A continuación se cita el
genitivo, que junto con aquél constituye el enunciado
de los sustantivos.
-
Hemos de
recordar que hay palabras que carecen de singular –los
pluralia tantum- como
arma. En estos casos, como es natural, se cita
el nominativo plural.
-
Los adjetivos se están en el
nominativo masculino singular. Tras esta forma se
citan las otras del nominativo singular que sean
distintas. Si los tres géneros tienen un nominativo
singular común, se dará el genitivo singular. De esta
forma podremos encontrar: altus, -a, -um;
brevis, -e; felix, -icis.
-
Los adverbios, comparativos,
superlativos derivados de adjetivos de forma regular
no tienen entrada propia. Así brevior,
clarissimus o graviter no aparecerán.
-
Hay palabras
que pertenecen a dos categorías,
según como se usen. Así post puede ser tanto
adverbio 'después' como preposición de acusativo:
post meridiem, 'depués del mediodía'. Esto
suele producir bastantes confusiones. Se debe observar
con cuidado las palabras que rodean al término para
saber de qué categoría se
trata. | |