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El drama o
representación en el teatro es un
tipo de composición poética de origen exclusivamente
ático, emparentado además con la polis y el culto a Dioniso.
Constaba de
tres formas literarias o subgéneros: la tragedia, la
comedia y el drama satírico. Desde el punto de vista
cronológico, surgió primero la tragedia y luego la
comedia. Todos ellos compartían rasgos estructurales o
temáticos, aunque su tratamiento era muy distinto. En
esta unidad nos centraremos sólo en el estudio de la
tragedia.
La tragedia Las
características que contienen tener en cuenta para la
traducción de pasajes trágicos son las
siguientes:
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La tragedia se inserta en el
ámbito sagrado del
culto dionisíaco, en torno a las ideas del
conflicto y del sufrimiento.
Este problema inicial con que suele arrancar toda
tragedia se resuelve o no al final de la obra,
según los diferentes autores.
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Su temática es heredera de la
épica, con la que tiene en común los mitos
relativos a los héroes, a los que convierte
en sus protagonistas.
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Con el género lírico también tiene
en común muchos elementos, que aparecen, sobre todo,
en las intervenciones del coro o en las monodias de los
actores: el treno, el peán, el himno,
etc.
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Predomina el diálogo entre los
actores, que puede llegar a adoptar diversas
estructuras, como el agón o las esticomitía.
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Igual
que la lengua de otros géneros, la de la tragedia
presenta rasgos de lengua literaria o artificial,
en la que se dan formas dialectales, sobre
todo dorias, ligadas a la intervención del
coro.
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Estilísticamente, posee un
carácter elevado o solemne en Esquilo y Sófocles y algo
más natural o coloquial en Eurípides, con elementos
retóricos.
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Métricamente, la tragedia utiliza
el trímetro
yámbico en las partes dialogadas o no
líricas. |