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La
comunidad perfecta es la polis..., surgió para
satisfacer las necesidades vitales del hombre,
pero su finalidad es permitirle vivir bien... El
hombre que, naturalmente y no por azar, no viva en
la polis es infrahumano o sobrehumano.
Aristóteles La
Política | Aunque el
fenómeno urbano y las ciudades-estado son realidades
históricas anteriores a los griegos, su concepto de polis es totalmente
original, hasta el extremo de ser uno de los rasgos que
identifican la civilización griega.
La
ciudad para los griegos no es únicamente el centro
político, económico, religioso y cultural, sino un ideal
de vida, la forma más perfecta de sociedad civil. En
ella se integran de forma armónica los intereses del
individuo con el Estado, gracias a la ley, y con
la comunidad, mediante la participación del ciudadano en
los asuntos públicos. En definitiva, la ciudad es
un elemento distintivo del hombre civilizado.
El concepto
de ciudad-Estado presenta una diferencia sustancial con
la idea moderna de nación: para los griegos la polis no
se identifica con un territorio sino con el conjunto de
sus ciudadanos, por eso, aunque se hubiese perdido el
territorio en alguna contienda, si el cuerpo
cívico había sobrevivido y podía rehacer sus tradiciones
en otro lugar, consideraban que la polis estaba a
salvo.
Origen
y estructura El nacimiento de la polis
es fruto de un largo proceso. Durante la edad Oscura, s.
XII a VIII a.C., los habitantes de la Hélade vivían
dispersos en aldeas, organizados en torno a vínculos de
sangre. Fue en la época arcaica, a partir del s.
VIII a. C., cuando estas localidades se reunieron
en agrupaciones urbanas a las que fueron llegando
también artesanos y comerciantes dando lugar a la polis;
este fenómeno se conoce con el nombre de sinecismo.
Poco a poco
las polis se convirtieron en una comunidad
política con leyes e instituciones propias en la que sus
habitantes ejercían una intensa vida cívica, mas
importante para el ciudadano que la vida privada,
refrendando así la máxima de Aristóteles de que el
hombre es un animal político.
En
este incipiente núcleo urbano se levantaron dos
espacios; en la parte más elevada, la acrópolis (ciudad
alta), zona fortificada con templos, destinada al culto
religioso y a proteger a los habitantes en caso de
peligro; y en la parte baja, los grandes espacios
públicos como santuarios, teatros, gimnasios y el ágora ("plaza"), lugar
dedicado a la vida civil, institucional y
económica. La más representativa fue el ágora de Atenas. En torno a
estos edificios públicos se desarrollaba una red de
calles residenciales.
Para
garantizar la seguridad de la polis se amurallaba todo
su perímetro. La estructura urbana de estas ciudades era
caótica porque los barrios se construían sin ningún
orden adaptándose a la topografía del terreno. A partir
del s. V a. C, las ciudades de nueva construcción y los
nuevos barrios siguieron un plano
ordenado, con calles paralelas y
perpendiculares entre sí, formando una cuadrícula
geométrica.
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