|
Cierta
unidad Después de una situación, que
presumimos bastante unitaria en
periodo
micénico, en la llamada edad oscura se produjo una
fragmentación importante que se manifiesta en los
dialectos de que hemos hablado. Pero, antes de que se
profundice en esta separación, surgen una serie de
elementos que dan cohesión interna al griego y propician
una reunificación. Estos elementos ya han sido
mencionados: son la cultura, el alfabeto y la
literatura, que se consideran patrimonio y vehículo de
entendimiento de los griegos.
Es
conocida la primacía política, pero sobre todo cultural,
de Atenas sobre el resto de Grecia. Esto provoca que sea
el dialecto literario de Atenas el que se impone como
base de lo que los griegos llamaron ἡ κοινὴ διαλεκτός. Un proceso
parecido lo han sufrido los últimos siglos el alemán o
el italiano.
Los
reinos helenísticos Tras el
declive político de Atenas del s IV a.C., Macedonia
conquista el resto de Grecia y toma el relevo de Atenas
en el liderazgo político y cultural. Poco después
Alejandro Magno conquista para el mundo griego un enorme
imperio que se extiende por el norte de África, el
centro y sur de Asia, que va desde Cirene hasta las
fuentes del Indo. Tras la muerte de Alejandro las piezas
fundamentales de este imperio pasan a sus generales y se
fundan así los llamados reinos helenísticos, en los que
una élite griega gobierna y extiende la sabiduría y
lengua de la antigua Grecia por todo el Mediterráneo
oriental y Oriente Próximo. Así el griego se convierte
en la primera lingua franca.
El Imperio
Seléucida, el Egipto de Tolomeo se convierten en los
reinos más poderosos, también en lo tocante a la
cultura. El centro cultural griego se desplaza de Atenas
a Alejandría, Antioquia, Pérgamo y Rodas. En estas
ciudades y en otras se producen importantísimas
aportaciones a la ciencia y a la literatura. Es la época
de Euclides, de Arquímedes, de Teócrito, de Calímaco,
etc. Estos autores emplean ya esta lengua unitaria
llamada koiné, pero no viven en Atenas.
En
Alejandría se funda la famosa Biblioteca
que irradia su cultura a todo el mundo conocido. En el
siglo III a. C. Aristarco de Alejandría inventa la
notación de acentos y espíritus que aún empleamos para
notar el griego clásico y que sirve también como
elemento que da cohesión a la
lengua.
El
griego del cristianismo Pero
el griego sirve también para expresar el conocimiento y
las creencias de otros pueblos, que teniendo una lengua
distinta, viven bajo la órbita del griego. Así se
traduce al griego la Biblia hebrea, la llamada
'septuaginta' (Biblia de los setenta), y
después el Nuevo Testamento se redacta ya en esta
lengua, aunque con una influencia muy importante del
hebreo.
Es en el Mundo helenístico donde nace el
cristianismo y es la lengua de la koiné la empleada para
escribir el Nuevo Testamento, pero además será en los
primeros siglos la lengua común de los
cristianos.
Grecia
bajo el Imperio Romano Cuando
a mediados del siglo II a. C., el poder de Roma reduce
Grecia a provincia y después al resto del antiguo mundo
helenístico, el griego mantiene su fuerza frente al
latín, que no llegó a sustituir nunca al griego en esta
parte del Imperio Romano. Así en época romana son muchos
los autores que continúan escribiendo en griego como
Plutarco, Luciano, etc. Incluso muchos romanos adoptan
el griego como lengua y redactan en él su obra. Tal es
el caso del emperador Marco Aurelio, quien en el s. II.
d. C. escribe sus Meditaciones en la lengua de
Homero.
A partir de Constantino en el siglo IV
d.C. el Imperio romano se divide en dos y la mitad
oriental, aunque se siente continuadora de Roma, queda
en la esfera cultural del griego. Roma y el occidente
del Imperio cae en el s. V bajo el empuje de los pueblos
germánicos. De esta manera el griego se independiza de
nuevo del latín.
Ya en esta época se empiezan a
producir algunos de los cambios del griego posterior
como el itacismo, consistente en la reducción de varias
vocales al sonido
/i/ |