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Elementos básicos de la Lengua Latina
Estructuras oracionales básicas [Autoevaluación]

Oraciones simples

Dentro de las oraciones básicas, las constituidas por sujeto y predicado, podemos distinguir los siguientes grupos:

Traduce frases sencillas
Traduce frases sencillas

  • Las oraciones transitivas. A estas pertenece el ejemplo parvus puer magnum panem edit. Como dijimos más arriba, son las oraciones con complemento directo.
  • Las oraciones intransitivas. A estas pertenece el ejemplo vulnus altum mihi dolet. Recordamos que son las oraciones en que no hay complemento directo.
  • Las oraciones copulativas. Son aquellas en las que el predicado es nominal (atributo) y el verbo es un elemento gramatical que sirve para unir (copulo: "unir") el sujeto a su predicado nominal. Un ejemplo de oración copulativa es illae mulieres filiae sunt. En estas oraciones encontraremos un verbo copulativo, que en latín es sum. Pero, para los hispanohablantes se añade el problema de que nosotros tenemos dos verbos copulativos, 'ser' y 'estar'. Además en latín el verbo sum puede tener usos no copulativos, como las acepciones de "existir" o "haber". Longae viae erant .

Oraciones sin sujeto
Este grupo de oraciones son llamadas, a menudo, oraciones impersonales. Pero dentro de esta etiqueta tenemos que distinguir varias clases de verbos u oraciones impersonales.

Por una parte están los verbos que sí tienen sujeto, pero éste no es nunca ni la primera ni la segunda personas; por ejemplo en español "me gusta el verano". En latín tenemos un numeroso grupo de verbos que sólo se encuentran en tercera persona y que tienen como sujeto muy a menudo una oración. Por citar alguno de ellos: pudet, paenitet, licet . En una frase de Ennio:Lacrumare plebi, regi honeste non licet vemos que el sujeto es Lacrumare, un infinitivo.

Al lado de estos verbos, que, como acabamos de ver, en realidad sí tienen sujeto, hay otros verbos que no lo tienen. Son los llamados impersonales propios. En español junto al verbo 'haber' tenemos verbos de fenómenos naturales o atmosféricos como 'llover', 'amanecer'. En latín estos últimos son también impersonales: pluvit , manescit, etc.

Oraciones sin verbo
En una frase en la que falta el verbo pueden pasar varias cosas. Lo primero es que el verbo de la oración sea el mismo que el de la frase anterior o siguiente. En estos casos el verbo no se repite por el principio de economía de las lenguas. Estos casos son comunes en español y latín, pero tienen una diferencia: en latín se suele omitir el verbo en la primera o primeras oraciones y ponerlo en la última. Así mientras en español es habitual: "los romanos navegaron a la isla, pero los galos a la costa" en latín será Romani ad insulam, Galli ad litora navigaverunt. Comprobamos que en español el verbo se omite en la última frase, mientras en latín es en ésa donde aparece.

Un caso menos trivial es el de las llamadas oraciones nominales. En éstas sólo tenemos un sujeto y un predicado nominal o atributo sin la presencia del verbo copulativo. Este tipo de frases existen en todas las lenguas; en español "¡qué idiota!" es una frase nominal, como también lo es "perro ladrador poco mordedor". En otras lenguas como, por ejemplo, el ruso todas las frases con la cópula en presente son nominales: no existe el presente del verbo ser. En las lenguas clásicas son más comunes que en español este tipo de oraciones: Triste lupus stabulis; Omnia praeclara rara. Será decisión individual en cada ejemplo traducirlas por frases nominales también en la lengua de salida o poner la cópula.