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Elementos básicos de la Lengua Latina
La concordancia y el orden de palabras [Autoevaluación]

Concordancia

Al hablar de concordancia hay que distinguir varias clases. La más importante es la que se produce entre el verbo y el sujeto. Por otro lado la que se da dentro del sintagma nominal, entre el sustantivo y los adjetivos, determinantes y otros sustantivos.

 Adjetivo

Sustantivo

Concordancia

 

También se habla en gramática de la concordancia entre el antecedente y el pronombre relativo, aunque la mencionaremos, nos remitimos al tema sobre subordinación relativa para hablar de este asunto con más profundidad.

A veces se usará el término concordancia para referirse, por ejemplo a la coincidencia de tiempos verbales o a otros asuntos. De estos otros tipos de concordancias no nos vamos a ocupar.

Concordancias
Concordancia


La concordancia entre verbo y sujeto. 
  

La concordancia entre verbo y sujeto es semejante en latín y español. Esta concordancia es la base fundamental de la sintaxis. Sin comprenderla las oraciones quedaran sin estructura. El sujeto y el verbo concuerdan en número. Así en español a los chicos no les gustó la película, distinguimos el sujeto la película porque concuerda en número. En la frase anterior se puede alterar la posición habitual del sujeto, la primera, porque hay otros elementos gramaticales que permiten reconocerlo. Uno de estos elementos es la concordancia.


En latín la concordancia es la misma. En la frase ad bonum uirum cito moritur iracundia “El mal humor muere rápido en el hombre bueno”. El sujeto iracundia  se distingue entre otras cosas por la concordancia de número.


Además se dice que el verbo y el sujeto concuerdan en persona. Esto requiere una explicación para evitar una mala interpretación. Los sustantivos o pronombres no tienen el accidente gramatical persona. En los sustantivos y pronombres la distinción de personas es semántica. Esto quiere decir que yo es el único sustantivo o pronombre de primera persona,  el único de segunda persona. Pero no sólo él / ella / ello, sino cualquier otro sustantivo o pronombre como éste, la tiza, etc. es tercera persona. Lo mismo podemos decir en plural de nosotros, vosotros y los demás sustantivos o pronombres en plural.

Análogamente en latín tenemos como pronombres de primera persona ego / nos, de segunda tu / vos los demás pronombres o sustantivos en función de sujeto requerirán el verbo en tercera persona.

De los párrafos anteriores deducimos que la tercera persona es “la no persona”, la forma neutra respecto a este accidente. Sólo nos informa de que el sujeto no es ni  ni yo en singular, o ni nosotros ni vosotros en plural.

En la frase latina ut potes negare? “¿Cómo lo puedes negar?” el sujeto es tu, la segunda persona del singular, aunque no esté explícitamente expresado, la desinencia verbal de segunda persona, lo muestra claramente. En español pasa lo mismo.

En estos casos, en primera y segunda persona, la presencia expresa del sujeto tiene un valor que va más allá de señalar el sujeto, pues esto lo hace ya la desinencia verbal. Este valor es enfático y también puede ser estilístico. Así en español lo he hecho yo la presencia del yo enfatiza al sujeto, a la vez que la posposición. En latín es análogo.

Sin embargo en una frase como Decima hora amicos plures quam prima inuenit, “Las ocho de la tarde encuentra más amigos que las seis de la mañana” el verbo invenit en tercera persona del singular señala que el sujeto es un singular distinto de ego y tu. Por esta razón sabemos que no puede ser plures. Como además en latín el sujeto suele estar en el primer lugar en la oración, Decima hora parece ser el principal candidato. Además en latín el sujeto debe estar en
caso nominativo, cosa que se confirma en el sintagma anterior.

Algunas veces el sujeto es un grupo formado por varios sujetos singulares, como en  el león y la oveja bebían en el mismo arroyo. En estos casos existen dos tipos de concordancia:

  1. La concordancia por el sentido, en este caso en plural del verbo. Se le llama a menudo con el nombre latino concordantia ad sensum. En latín es igual: Caesar et Pompeius se receperunt, “César y Pompeyo se retiraron”
  2. La concordancia se puede producir sólo con el que esté más cerca. En el caso de varios sujetos y verbo esta concordancia es más rara. Se le llama con el nombre latino concordantia ad proximum. Veamos un ejemplo: Claudius in dextro cornu, Livius ab sinstro pugnam instruit, “Claudio por el flanco derecho y Livio desde el izquierdo dispone el combate”. Con el ejemplo anterior sería: Caesar et Pompeius se recepit.

A veces no hay concordancia entre el sujeto y el verbo. Esto sucede, por ejemplo, cuando el sujeto tiene un valor colectivo y el verbo se pone en plural: Toda una serie de fallos produjeron el accidente. Esta falta de concordancia es un error gramatical, tanto en español como en latín.

En oraciones como Los españoles tenemos buenas cualidades, el sujeto es nosotros, pero aparece determinado por el adjetivo los españoles. Lógicamente en latín este adjetivo estaría en nominativo, pues debe concordar con el sujeto, esté o no esté explicito.

Lo mismo podemos decir de las aposiciones al sujeto: estarán en nominativo. Si el sujeto es el pronombre de primera o segunda persona, podrá estar ausente, en cuyo caso parecerá que es el núcleo del sujeto. En Los profesores de latín hemos decidido explicar la materia el sujeto nosotros está implícito en la desinencia verbal de primera persona, los profesores de latín es una aposición  al sujeto.

La concordancia en el sintagma nominal.

En latín al igual que en español los sustantivos y los pronombres tienen la posibilidad de variar de número: el árbol / los árboles, arbor / arbores. Además en latín esta diferencia se extiende a los seis casos, aunque en plural las coincidencias los reduzcan a cuatro. 

Los pronombres también tiene la posibilidad de cambiar de género como vemos en éste, ésta, esto o hic, haec, hoc según el género del sustantivo al que suplan. En cambio los sustantivos no tienen esta posibilidad, salvo excepciones del tipo amigo / amiga o amicus / amica.

Así pues, un sustantivo en latín tiene unas características intrínsecas, el género, y otras extrínsecas, el número y el caso. Los adjetivos que califiquen a un sustantivo o los determinantes que lo determinen deberán coincidir en estas características. A esto lo llamamos concordar.


A veces un adjetivo o determinante puede calificar o determinar a varios sustantivos a la vez. En estos casos caben dos concordancias:

  • En La manzana y el fruto rojos contienen vitaminas se produce una concordancia con los dos a la vez en razón del sentido. A esta concordancia se le llama concordantia ad sensum. En latín es igual: Puella et puer Romani ad oppidum venerunt. “La niña y el niño romanos vinieron a la ciudad”
  • Los sintagmas de las frases anteriores también admiten otra concordancia: La manzana y el fruto rojo contienen vitaminas y en el ejemplo latino Puella et puer Romanus ad oppidum venerunt. En este caso la concordancia se produce con el más cercano, con fruto y con puer respectivamente. A esta concordancia la llamamos concordantia ad proximum

En latín, por último, el adjetivo puede a veces concordar con un sustantivo masculino o femenino en forma neutra. Se suele poner como modelo una frase de Virgilio, de sus tercera Bucólica: Triste lupus stabulis “El lobo es cosa triste para los establos”. Esta concordancia, poco común, marca una diferencia semántica y estilística. La concordancia habitual Tristis lupus stabulis, “el lobo es triste para el establo” tiene un matiz de significado y estilístico diferente.


La concordancia entre un adjetivo y un infinitivo o toda una oración se produce en neutro singular: Humanum est errare, “Equivocarse es humano”. O esta otra quoniam quales uiros creare uos consules deceat satis est dictum, “En efecto se ha dicho bastante qué clase de hombres os conviene nombrar cónsules”.


La concordancia del relativo y otros pronombres con sus antecedentes
El pronombre relativo y en general los pronombres con función anafórica, que se refieren a algún sustantivo de la frase conocido, que se ha citado o se va a citar. Estas palabras desempeñan una función sintáctica en la oración en que están, esto determina el caso en latín. Así en hunc vident,  “ven  a éste”, hunc es acusativo porque desempeña la función de complemento directo. En cambio es masculino singular, porque se refiere a un sustantivo masculino singular. En La solución en la cual pensabas no es posible,  el relativo en la cual tiene forma de femenino singular porque se refiere a la solución, pero es suplemento de pensabas, mientras que la solución es sujeto. Esta concordancia es análoga en latín.