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Elementos básicos de la Lengua Latina
La flexión verbal [Autoevaluación]

Tiempo, modo y aspecto


Tiempo
Los tres últimos accidentes se expresan mediante un único sufijo o


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morfema. En algunas gramáticas se le llama morfema temporal-modal, dejando olvidado el aspecto. El tiempo puede ser pasado, (en latín praeteritus, "pretérito"), futuro o presente. El presente también tiene el valor neutro respecto al tiempo, es decir, es el tiempo ‘atemporal’.

Además en latín y en español los tiempos pueden estar en relación con otros verbos de sus proximidades o tener un valor absoluto. Los tiempos se clasifican en relativos, los primeros, y absolutos los segundos.

Para entender esto mejor proponemos un ejemplo en español: "cuando llegué, el autobús se había ido" El segundo verbo del ejemplo está en pretérito pluscuamperfecto de indicativo. Pues bien, respecto al tiempo lo que se expresa es que el proceso verbal de 'ir' es pasado respecto al de 'llegar', que también es pasado. En latín sucede lo mismo; determinados tiempos expresan un tiempo pasado, presente o futuro en relación a otros verbos. En otras lenguas no existe esta diferencia entre tiempos absolutos y relativos, como el griego antiguo.

Modo
El modo o modalidad verbal expresa la relación con la realidad del proceso verbal y el tipo de oración en el que aparece el verbo. En latín los modos del verbo son indicativo, subjuntivo e imperativo. El modo indicativo muestra el proceso verbal como algo real. El modo subjuntivo señala el proceso verbal como algo posible o irreal y también, a veces, es simplemente marca de subordinación como sucede en español. El imperativo marca que el proceso verbal es una orden.

El aspecto
Este último accidente gramatical es quizá el menos estudiado, pero es igualmente importante. Marca el desarrollo interno del proceso verbal, desde el punto de vista del hablante. Éste puede ser ‘durativo’ o ‘imperfectivo’, al que los latinos llamaron infectum, y el resultado de un proceso terminado perfectivo, al cual lo llamaron perfectum. En algunas lenguas, como el griego o las eslavas, el aspecto tiene un mayor grado de distinción e importancia. Para que se entienda con un ejemplo, diremos que la diferencia entre 'hacía' e 'hice' no es de tiempo sino de aspecto. Mientras 'hacía' denota un proceso progresivo, 'hice' marca uno como resultado puntual ya concluido. El aspecto puede estar marcado tanto por el tema del verbo como por el morfema temporal-modal.