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Elementos básicos de la Lengua Latina
La flexión verbal [Autoevaluación]

Persona, número y voz


Persona
El accidente gramatical persona indica el sujeto verbal. Muestra tres posibilidades tanto en latín como el español. La primera persona señala que el sujeto es 'yo' / ego. La segunda muestra que el sujeto es 'tú' / tu. Y la tercera, cualquier otro excepto los dos anteriores. Las lenguas que han perdido este accidente, total o parcialmente, emplean un pronombre personal al lado del verbo para indicar el sujeto. Esto pasa en francés e inglés. Por la influencia de aquella lengua en español se tiene a veces la costumbre de anteponer el pronombre a las distintas personas verbales, pero esto no es necesario en absoluto en español. En español y en latín el uso de los pronombres 'yo' / 'tú' (ego / tu) tiene un valor enfático. En inglés o francés, en cambio, tiene un valor gramatical.

Número
Este accidente está asociado en una única desinencia junto al de persona y, en latín, al de voz. Indica el número del sujeto. Puede ser singular o plural. La persona y el número verbal servirán para identificar el sujeto de la oración en latín. El orden, en cambio, en la frase es libre en latín y podremos encontrarnos al sujeto en cualquier lugar.

Voz
La voz del verbo nos informa del tipo de participación del sujeto en el proceso verbal. En latín y español puede ser activa o pasiva. Sin embargo, encontramos aquí una de las diferencias más importantes entre los sistemas verbales de las dos lenguas. En español hemos desarrollado una forma perifrástica con el verbo auxiliar 'ser' y también, en tercera persona, una forma con la partícula 'se'. En latín, en cambio, se expresa como parte de la misma desinencia de persona y número, transformándose según se quiera expresar la voz activa o pasiva. Pero el latín, al igual que el español, desarrolló una segunda forma de expresar la voz pasiva mediante el uso de una perífrasis con el verbo sum ("ser"). Esta segunda forma se acabó por imponer en el latín vulgar y es la que ha pasado a las lenguas románicas.

Por motivos pedagógicos, que siguen una tradición muy antigua, no vamos a presentar la voz pasiva, reservándola para cursos superiores.