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Elementos básicos de la Lengua
Latina Morfema y palabra [Autoevaluación]
Los lexemas
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El
epígrafe anterior nos ha ilustrado en el sentido de que
las palabras estaban formadas por monemas.
Vimos que los monemas podían ser de dos clases: lexemas
y morfemas. En las palabras que no son conectoras
(preposiciones y conjunciones), el monema tendrá que ser
a la fuerza lexema. A este lexema o raíz le podrán
acompañar ninguno, uno o varios morfemas.
A
las palabras formadas únicamente por un lexema con
ausencia de morfemas las llamamos palabras-raíz, por
ejemplo 'paz' en español o cor,
"corazón" en latín.
A
veces, una misma raíz o lexema puede presentar
diferentes variantes. En español el verbo 'querer'
presenta los lexemas quer en 'querer',
quier en 'quiero' y quis en 'quise'. Pese
a presentar tres formas distintas, quier-, quer-
y quis-, consideramos a 'querer', 'quiero' y
'quise' formas de una sola palabra: el verbo 'querer'.
Esto mismo nos pasará en latín con, por ejemplo, fac-
fec-, variantes de la raíz del verbo facio
("hacer"). A estas variantes de un mismo lexema las
podemos llamar radicales o temas. Así, en facio,
por ejemplo, distinguimos fac, el
lexema, fac-i, el tema y faci-o, la
forma de 1ª persona de singular del verbo "hago".
La denominación de 'tema', aparte
de designar la unión de un lexema y un fonema,
generalmente una vocal (fac-i),
también puede hacer referencia a
ese último fonema añadido a la raíz
(-i). Algo parecido hacemos en español, cuando
decimos que 'cantar' es un tema en
-a, o 'amig-o' es un tema en
–o. Del mismo modo, en latín, podremos decir,
según convenga, que "faci- es un
tema" o que "faci- tiene tema en
–i".
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