>  Orígenes del latín
>  Latín clásico y latín vulgar. La formación de las lenguas.
  · Introducción
  · Formación del latín clásico
  · La influencia del griego
  · El latín vulgar
  · Extensión del latín vulgar
  · Cambios fonéticos
  · Cambios morfológicos
  · Las lenguas románicas
  · Particularidades
  · Hispania
>  El latín en las lenguas modernas no derivadas de él
   
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El latín en la historia
Latín clásico y latín vulgar. La formación de las lenguas. [Autoevaluación]

La influencia del griego

A la vez que en el latín de Roma influía el habla rústica y dialectal, el griego ejerció un poderosísimo influjo en el latín desde época arcaica. Los griegos presentes en Italia desde el siglo VIII a. C. habían enseñado a los pueblos itálicos la escritura, pero además su lengua les sirvió para denominar múltiples objetos y conceptos que sus rústicas lenguas no habían acertado a expresar. Gracias a la comparación con los originales griegos y a los cambios fonéticos producidos ya en latín podemos observar varias fases de entrada de los helenismos en la lengua del Lacio.

La entrada masiva de préstamos y calcos del griego puso en guardia a los latinos desde tiempos muy tempranos, encabezados por Catón el Viejo en el siglo III a. C. , pero en el periodo de oro de la literatura latina los romanos se rinden a la evidencia de la superioridad del griego.

Asocia helenismos del latín con su significado original
Asocia helenismos del latín con su significado original

Bien puede resumir este sentimiento los famosos versos de Horacio: Graecia capta ferum victorem cepit et artis / intulit agresti Latio. "La Grecia conquistada conquistó a su fiero vencedor e introdujo las artes en el rústico Lacio" Epístolas, 2, 1, 156-157.

Esta entrada masiva de helenismos no se limitó a la literatura, las ciencias y las artes. Afectó a todos los ámbitos de la lengua, de modo que podemos encontrar el origen griego en muchas palabras comunes de las lenguas románicas.

Así, por ejemplo, podemos citar el español yermo que proviene del latín eremus y éste a su vez, de ἔρημος. O también cadera (catalán cadira "silla") que proviene de cathedra y éste del griego καθέδρα.

Así pues, desde fechas preliterarias, pasando por los autores arcaicos como Plauto y Terencio, los clásicos y los tardíos, hasta el fin de la latinidad el griego no dejó de influir de manera constante en el latín en todos los ámbitos: léxico, gramatical y estilístico.

En este último aspecto señalamos la tendencia de dos escuelas retóricas de origen griego que tuvieron gran influencia en Roma: el asianismo y el aticismo. Desde los tiempos de Cicerón estas dos tendencias estilísticas del griego entraron de lleno en latín y perduraron durante varios siglos en la literatura latina.

Senador romano

Distintos tipos de oradores

 

La última gran entrada de helenismos en latín se produjo de la mano del Cristianismo, que había fraguado en primer lugar en el Oriente del Imperio donde la lingua franca no dejó de ser nunca el griego. De estas fechas tenemos palabras propias del Cristianismo como euangelium ‘evangelio’, pentecostes, etcétera.