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Mundo Clásico y Mundo Moderno
La lengua y la literatura clásicas como transmisores de cultura [Autoevaluación]

La épica


Grecia
Podría decirse que los orígenes de la épica en Grecia se pierden en


Busca obras épicas

la noche de los tiempos. No obstante, las primeras obras escritas que conservamos son los famosos poemas épicos de la Iliada y la Odisea. Ambos evocan y rememoran el mundo micénico de los siglos XV-XII a. C., aunque, según han llegado hasta nosotros, debieron ser redactados muchos siglos después, hacia el s. VIII a. C. Esta circunstancia demuestra que hubo una larga tradición oral antes de que se fijaran en forma escrita. Su autoría se ha atribuido tradicionalmente a Homero, figura semilegendaria de cuya existencia apenas se tienen datos, pero al que se suele situar en torno al citado siglo y al que la Hélade antigua consideró siempre como educador de los griegos. De cualquier forma, tales creaciones constituyen las primeras obras literarias de entidad de la literatura occidental. En este sentido, todas las letras occidentales pueden considerarse deudoras, en cierta medida, de los poemas homéricos.

Después de la épica de Homero, hubo en griego otras obras que la imitaban, como Las Argonáuticas de Apolonio de Rodas, en el s III a. C.

Roma
En Roma, donde también hubo una épica tradicional encabezada por Los Anales de Ennio (ss. III-II a. C.), la influencia de Homero fue enorme, y la Eneida, el principal poema épico latino, a cargo de Virgilio (ss. I a. C.-I d. C.), toma de Homero muchos de sus elementos, como la estructura de la obra, contenidos, aspectos formales, etcétera. Después de Virgilio, la épica culta tuvo algunas manifestaciones más como la Farsalia de Lucano, hispano sobrino de Séneca, en la segunda mitad del s. I d. C.