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Del Mundo Clásico al mundo
actual Presencia de
la civilización clásica [Autoevaluación]
La ciencia
helenística. I. Arquímedes
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En el periodo
alejandrino o helenístico se desarrollan bastantes
descubrimientos científicos pero, a diferencia de
la época anterior, existirá una voluntad de
aplicarlos a casos concretos y a necesidades
prácticas con el fin de mejorar las condiciones de
vida de los hombres o, en el caso opuesto, a hacer
más eficaces los procedimientos de
guerra. |
 El tornillo de
Arquímedes
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 La máquina de
Herón
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El
centro del saber pasará de Atenas a Alejandría.
Aquí el rey Ptolomeo había fundado un museo,
instituto de investigación y biblioteca con más de
medio millón de ejemplares, zoo, jardines
botánicos y un observatorio astronómico.
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Era el germen de la
famosa Biblioteca de
Alejandría a la que
llegarán los principales pensadores del mundo conocido.
Además, la ciudad prosperó gracias al comercio y esta
circunstancia favoreció el intercambio de ideas y
facilitó la adquisición de obras novedosas o raras. Poco
después se crearán importantes centros de saber en
Pérgamo, Rodas o Siracusa.
En esta última
ciudad Arquímedes
(298-212 a. C.) estableció su famoso principio, según el
cual, cuando un objeto se sumerge en el agua pesa menos
porque el agua ejerce sobre él un empuje ascendente.
Dicho empuje es igual al peso del líquido desalojado por
el objeto. Se cuenta que Arquímedes descubrió este
principio al entrar en la bañera y ver como rebosaba el
agua. Entonces exclamó ¡Eureka! (¡Lo he
encontrado!) y corrió desnudo por la calle hasta llegar
al palacio del rey Hierón para contarle su
hallazgo.
Arquímedes, más allá
de sus antecesores, fue un inventor. Es decir, llevó a
la práctica sus descubrimientos. Así, ideó máquinas de
guerra, entre las que puede incluirse una especie de
catapulta, o unos espejos que concentraban los rayos del
sol sobre los barcos enemigos hasta incendiarlos. En
otros campos se le atribuye el llamado "tornillo de
Arquímedes", que se emplea aún en algunos pozos de
Oriente Medio para extraer agua y elevarla desde el
fondo de los pozos. Esta pieza se emplea también en las
modernas cosechadoras.
Otros inventos igual
de curiosos vieron su origen en esta época, aunque
a la civilización griega no le preocuparon los
aspectos prácticos o técnicos. A Herón de Alejandría (s.
I d. C.), por ejemplo, se debe el invento de la primera
máquina de vapor: consistía en una bola de metal, llena
de agua, con dos tubos laterales. Cuando el agua hervía
el vapor salía por los tubos y la bola se movía. Aún era
una máquina muy débil para desplazar algo pesado, pero
Herón había conseguido algo que se movía por sí mismo.
¡Podríamos decir que se trata del primer antecedente
documentado del principio de propulsión a
reacción!
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