>  Transmisión de la Cultura Clásica
>  Presencia de la civilización clásica
  · Los filósofos presocráticos
  · Aristóteles y el método lógico
  · La ciencia helenística. I. Arquímedes
  · La Ciencia helenística. II. Matemáticas y Astronomía
  · La Medicina
  · La ciencia en Roma
>  Pervivencia de elementos lingüísticos grecolatinos
   
   
  [Glosario del tema]
 

Del Mundo Clásico al mundo actual
Presencia de la civilización clásica [Autoevaluación]

Aristóteles y el método lógico

Más adelante Platón, discípulo de Sócrates, fundará la Academia en el 397 a. C. Platón no prestaba demasiada atención a la naturaleza que le rodeaba, pues afirmaba que los filósofos debían centrarse más en las ideas, y para llegar a ellas no es necesario utilizar lo que vemos, puesto que esto no es sino una proyección de su idea correspondiente. La ciencia, en este sentido, no avanzó mucho con Platón, pero la Academia se convirtió en el lugar de reunión de los principales investigadores de su tiempo y de aquí salieron nuevas teorías.

Aristóteles, discípulo de Platón, estableció las normas que debe seguir un investigador para elaborar una teoría.

Esas normas reciben el nombre de Lógica y se recogieron en un libro llamado Organon, que significa "herramienta". Siguiendo las citadas normas, Aristóteles realizó la primera clasificación de especies animales y de plantas según sus características comunes.


Crucigrama sobre filosofía griega

Elaboró una escala en cuya parte superior estaban los seres humanos, que eran los que podían desarrollar la capacidad del pensamiento. Además, determinó que la Tierra era una esfera basándose en el estudio de los eclipses lunares y en la lenta desaparición de los barcos en el horizonte. Igualmente llegó a concluir que la Tierra era el centro del Universo y que los demás planetas y astros giraban en torno a ella.

La fama de Aristóteles fue enorme y su método aceptado a partir de entonces. Todo lo que dijo y escribió, e incluso lo que se le atribuía, pasó a ser un "Principio de Autoridad", indiscutible, hasta bien entrado el Renacimiento. Esto supuso un freno al desarrollo de la ciencia, pues cualquier opinión en contra era descartada de inmediato. Así ocurrió, por ejemplo, con las interesantes ideas de Demócrito (630 a. C.) sobre los átomos o con la visión de Aristarco de Samos (nacido en 320 a. C.), que contradijo la teoría del teocentrismo apoyándose en argumentos bastante sólidos para mantener que era la Tierra la que giraba en una órbita regular y constante alrededor del Sol. Tales opiniones, y aun otras de igual importancia, quedarían lamentablemente arrinconadas durante cientos de años.