|
 Reconoce obras modernas de inspiración
clásica
|
Lo que vino después parece que volvía
a alejarse de la sensibilidad artística de la
Antigüedad y de los valores de la cultura clásica.
El progreso industrial unificará comportamientos y
costumbres. El ritmo de las fábricas deshumanizará
el trabajo y alejará a las sociedades de la
consideración del ser humano como medida y
referente: la máquina parecerá ser la protagonista
de la historia
contemporánea. |
Sin embargo, en la
lucha por los derechos del individuo c
ontra
estas imposiciones habrá mucho de herencia de la
democracia participativa griega o romana: la
reivindicación del ciudadano que tiene el derecho a
expresar su opinión y a votar a sus representantes. De
esta forma el modelo de sociedad que conocemos, con
democracias
parlamentarias, es
producto de la evolución de las ideas desde el siglo
XVIII y las revoluciones
liberales. Pero en el
fondo, es una vieja aspiración que ya contemplaba el
hombre de la antigüedad clásica.
Por eso la Cultura
Clásica no debe ser considerada patrimonio de una
minoría culta que estudia las obras de arte, los textos
clásicos o las andanzas de los personajes mitológicos.
Es una necesidad porque, después de tantos siglos que
han conocido la destrucción de varios modelos de
sociedades y de poderosos imperios, se ha conservado
para ser transmitida como una poderosa herramienta que
defiende, ante todo, la idea de educar el espíritu del
hombre para ser un mejor ciudadano del mundo.