>  Transmisión de la Cultura Clásica
  · La decadencia del Mundo Clásico
  · La Edad Media
  · El Renacimiento
  · Del siglo XVIII al XIX
  · El siglo XX
>  Presencia de la civilización clásica
>  Pervivencia de elementos lingüísticos grecolatinos
   
   
  [Glosario del tema]
 

Del Mundo Clásico al mundo actual
Transmisión de la Cultura Clásica [Autoevaluación]

La Edad Media
caballeroycastillo90

Cuando los reyes germánicos depongan al último emperador romano, Rómulo Augústulo, el saber clásico, aunque fragmentado, se encontrará a salvo. Por una parte Bizancio se constituirá en heredero de la tradición romana (expresándose, eso sí, en griego). Por otra, en los diferentes reinos germánicos, la Iglesia se encargará de adaptar y utilizar el saber de la Antigüedad para desarrollar su labor evangelizadora.


Crucigrama sobre transmisión de la cultura clásica


En ambos extremos del Mediterráneo, sin embargo, ya no podremos hablar de ideales clásicos, sino de Antigüedad tardía, esto es, lo clásico bajo el filtro del cristianismo.

Consciente, o inconscientemente, en muchos monasterios a lo largo de la Edad Media, cientos de monjes copistas trasladaban al pergamino obras clásicas en latín, y de esta forma conservaban y transmitían lo que había quedado de una civilización que aparecía ante sus ojos como portentosa o mítica, un pasado al que se acudía como ejemplo y referencia. Los autores 'antiguos' se utilizarán como argumento de autoridad y las obras de Plinio se repetirán en citas y descripciones contenidas en las Etimologías de San Isidoro de Sevilla.

A partir de los siglos XII y XIII, en la Plena Edad Media, crecerán las ciudades y las vías de comunicación volverán a ser seguras. Todo ello hará posible un mayor intercambio de mercancías. Entre éstas, la más valiosa será la del conocimiento: a las recién nacidas universidades llegarán nuevas noticias rescatadas de la Antigüedad. Se trata de obras latinas, pero también de traducciones de obras griegas, sobre todo de Aristóteles, realizadas por los musulmanes, que se leerán en latín en París, Londres o Bolonia.