La Vía Appia
es considerada la reina de las vias. Su pavimento se ha
conservado admirablemente durante mas de 2000 años. Se
construyó de manera admirable. Por ejemplo circunvalaba
las poblaciones importantes para no pasar por los cascos
urbanos. La primera parte era un recta casi perfecta de
unos 90 kilómetros de largo que incluía un canal
adicional para viajar en barca. Tiene una longitud de
unos 540 kilómetros y a la salida de Roma esta
flanqueada por impresionantes monumentos, especialmente
tumbas. Se puede coger el metro línea B dirección
Laurentina hasta el Circo Máximo y allí el autobús 118
que nos lleva por la Via Appia Antica. Cruzaremos
las murallas de Roma, realmente impresionantes y
llegaremos luego a la iglesia del Quo Vadis, Santa María
in Palmis famosa por ser donde se cruzó según la
tradición Jesucristo con San Pedro y le convenció para
volver a Roma donde sufriría el martirio a manos de
Nerón. En ella se conservan las huellas de unos pies. Se
trata de un exvoto pagano pero se confundió con las
huellas del propio San Pedro. A la altura de Le Sette
Chiese se encuentran las catacumbas de Santa Domitilia,
impresionante galería de tumbas subterráneas que
recorreremos en parte. Cuidado porque son extensísimas y
perderse en ellas puede ser un error fatal. Tienen
pinturas y una iglesia subterránea. Algo más adelante
está el formidable Circo de Majencio y la tumba
monumental de Cecilia Metela.