BIOGRAFÍA

Beatriz Manchón Portillo

Fecha de nacimiento: 29 de mayo de 1976.
Lugar de nacimiento y residencia: Sevilla.

Deportista del Plan A.D.O. participante en los Juegos Olímpicos de Atlanta y Sydney; Campeona del mundo en el 2001; 4 medallas en los mundiales celebrados en Sevilla 2002; Campeona de España; Premio del Deporte Andaluz; Medalla de Plata de la Real Orden al Mérito Deportivo 1999; embajadora de la candidatura Olímpica Sevilla 2012; deportista que representará a España en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.

En la competición de piragüismo y deslizamiento por la superficie de aguas tranquilas, esta sevillana se encuentra, junto a su kayak, en su elemento preferido; y ello desde que, acompañando a su hermana al Real Circulo de Labradores y Ganaderos de Sevilla, se inicio en esta modalidad deportiva a los 10 años de edad. Piragüismo, y no remo; deporte en la naturaleza y no en lo artificial; control del ritmo y escasa improvisación; velocidad y agilidad; éstas son algunas de sus elecciones.

En poco tiempo, su inicial afición en tiempo de ocio se convirtió en una actividad regulada, controlada, entusiasta y motivadora, sin que por ello dejara abandonados sus estudios, su familia, sus amigos o el disfrute de las fiestas y costumbres locales (la Feria de Abril o la Semana Santa). También practicó otros deportes en su juventud, como fútbol. Pero Beatriz no cambió su principal actividad deportiva al llegar a la adolescencia, por lo que se considera una deportista especializada, potenciada en las cualidades psíquicas y físicas que el piragüismo requiere, favorecida por un desarrollo equilibrado, integral y realista conforme a sus posibilidades y capacidades.

Beatriz Manchón habla poco de la carrera de 200 metros, que es la prueba “reina” de velocidad de estos kayaks aunque no se encuentre en el calendario de los Juegos Olímpicos. Sí lo hace para referirse a las capacidades que ha tenido que desarrollar, ampliar o mejorar en cada etapa deportiva y humana con la misma facilidad que ejecuta un ejercicio de flexibilidad o muestra la movilidad articular de su hombro. Valora a los entrenadores y equipos médicos, que han mejorado cualitativamente las capacidades básicas y específicas necesarias para la práctica de este deporte, adaptando las teorías científicas del entrenamiento a su persona, lo cual muestra el perfecto equilibrio existente en el binomio: Beatriz-equipo técnico (psicólogo, médico, masajista y entrenador).

Entrenamientos de mañana y tarde; estancias en Asturias, Galicia, León u otros lugares del extranjero; gastos de teléfono superiores a la media; tiempos de descanso motor impuestos por los ritmos de entrenamiento; lluvia o inclemencias de los espacios naturales; visiones maravillosas de algunos campos de regatas; disfrute de la paz, el silencio y la armonía de la naturaleza, sólo a veces rota por la voz segura del entrenador. Todo ello muestra dos caras en la faceta del deportista de alto rendimiento: una alegre y grata, y otra, amarga y menos llevadera, que aparece con la llegada de la soledad por el distanciamiento físico de los seres queridos. A Beatriz Manchón le gusta escuchar a Enya, porque la desconecta y aísla de los ruidos y las preocupaciones.

La constancia y la voluntad de superación y mejora de las facetas de su personalidad o de las relacionadas con la técnica deportiva son las bases de su rendimiento. Fortaleza en las decisiones; ser capaz de responsabilizarse de la dirección del k4-1000 o k2-500. Pero donde Beatriz se encuentra mejor es compartiendo la alegría de títulos mundiales en la prueba de velocidad del k2-200. Durante tan rápida competición, las expresiones de su rostro no reflejan la dureza de los sistemas de entrenamiento ni los solitarios días en el campo de regatas, en el que el horizonte es la línea de meta y los límites de la embarcación de babor y estribor están demasiado lejos de la orilla durante las concentraciones, las competiciones en el extranjero o las etapas de recuperación de lesiones.

La fortaleza de esta mujer, que por ahora deja aparcados tanto su vida sentimental como la actividad laboral a la que la habilitarían sus estudios de Podología, marca una línea calculada, que refleja su madurez humana y deportiva. Se propone metas reales: alcanzar, como deportista del plan ADO, la Olimpiada de Atenas 2004, mejorando los resultados de la Olimpiada de Sydney, y ser portadora del estandarte deportivo de su ciudad natal hasta el 2012. Beatriz pretende formar parte de esa élite de deportistas que mediante la práctica “hacen camino al andar”; de los que hacen rebosar de alegría los ríos con sus sudores, con sus gemidos, con el ruido rítmico de sus paladas, con sus gritos, con sus ganas de hacer partícipes de sus logros a cuantos la rodean. Beatriz es una persona de palabra sincera y clara, entregada totalmente a sus directores técnicos. “Te puedes imaginar el subidón que te da cuando en las gradas todos te empujan hacia la meta gritando tu nombre, golpeando tambores y tocando trompetas, y todo el gentío al final clama: ¡España, España¡”. Estas fueron sus impresiones al ganar el Campeonato del Mundo; a los pocos días, conseguía ser campeona de España, sin demostrar el cansancio acumulado. Y dado que afirma que “el himno de España en el Guadalquivir es lo más grande que ha oído”, puede ser que cualquier día de éstos la afición de su tierra le componga unas Sevillanas.

Aunque el año 2001 ha sido para Beatriz Manchón el mejor en cuanto rendimientos deportivos, es en las instalaciones de su ciudad, rodeada de su gente y de las miradas, gritos, aplausos y alegrías de los espectadores de este deporte, donde deberá estructurar bien su futuro y combinar los diferentes factores que una buena deportista debe controlar para obtener un rendimiento máximo, persiguiendo un año 2004 que supere a todos los anteriores.

“La victoria tiene mil padres, pero la derrota es huérfana”. Ésta es una frase que Beatriz maneja desde Sydney 2000, que demuestra que, a pesar de la cantidad de pequeños detalles que deben ser cuidados para lograr llegar a su nivel, basta el olvido de sólo uno de ellos para que no se reconozca el trabajo realizado durante años, perdiéndose todo en pocos segundos.


Biografía realizada por:
D. Rafael Varela Domínguez

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