La energía de la luz es captada por los pigmentos fotosintéticos
situados en la membrana tilacoidal de los cloroplastos.
Al incidir un fotón
sobre un pigmento fotosintético, desplaza un electrón hacia
un nivel de mayor energía. El pigmento excitado puede volver a
su estado original de tres formas:
- Perdiendo la energía extra en forma de luz y calor (fluorescencia).
- Mediante una transferencia de energía por resonancia, en la
que la energía (pero no el electrón) pasa de un pigmento
a otro.
- Mediante una oxidación del pigmento, al perder el electrón
de alta energía, que será captado por un transportador
de electrones.
El pigmento fotosintético más importante
es la clorofila, que absorbe el color violeta, azul y rojo, y refleja
el verde. Además existen otros pigmentos accesorios, como los carotenoides,
que reflejan el rojo, anaranjado o amarillo.
Cuestión para autoevaluación:
¿Por qué en otoño,
al degradarse la clorofila de las hojas de los árboles caducifolios,
éstos adquieren tonalidades pardas, amarillentas y rojizas?
Porque al desaparecer la clorofila queda desenmascarado el color
de los otros pigmentos carotenoides
Todos los pigmentos fotosintéticos se agrupan en fotosistemas
que, hipotéticamente, podemos imaginar con forma de embudo. Pueden
ser de dos tipos: fotosistema I (con un máximo de absorción
de 700 nm) y fotosistema II (con un máximo de absorción
de 680 nm).
Figura 3: Esquema de un fotosistema con su complejo antena
y centro de reacción fotoquímico
Bachillerato 2º >>
Biología >> UD4: Los procesos metabólicos